¿DIFÍCIL?... NO TANTO” / En la opinión de Esteban Martínez

Redacción MX Político.- ¿Sabe usted, estimado lector, cuál es la realidad de la sociedad en la que se mueve y respira… el gobierno que la rige y a quien sirve en verdad?

Servidor, por su experiencia dos veces milenaria, adquirida de vivir por más de dos mil años en la Tierra, no ignora que es una pregunta no tan fácil de responder, pues en esos sus días la propaganda política tiene mucho de markenting… y la publicidad mucho tiene de política… ambas en su empeño de sirenas de seducir al humano y convertirlo en su cliente… más el de la firma… basado en lo que sido testigo… la ofrece un medio para ir aclarando una respuesta: el de como la sociedad ha ido tratando a sus viejos.

Servidor, vio el dramático fin que un grupo primitivo, acosado por el hambre, daba a uno de sus viejos… era igual, el mismo que el de Koskoos del cuento Ley de vida, de Jack London, en el que el protagonista, ya un anciano, es abandonado por la tribu… que lo abandona por ser un obstáculo en su búsqueda de comida… con tan solo un montón de ramas secas… para que se defienda de los lobos… que terminarán devorándolo.

Sí, eso pasó en los principios, pero cuando los humanos fueron progresando, evolucionando, de pasar de cazadores o recolectores, a ser menos dependientes de la naturaleza y formar grupos más estables, servidor ha sido testigo de otros sentimientos de otros tratos a los viejos. La Biblia dice a servidor… y a ustedes también, estimado lector que los muchos años sobre la Tierra, fue una gracia de Dios a sus patriarcas… extendida a sus mujeres… en algunos casos estériles pero que parieron, tuvieron hijos… y sus modernos antropólogos, etnólogos, arqueólogos y otros estudiosos de los humanos… informan que… en la mayoría de los grupos sociales que se iban formando… el ser personas de edad… fue un privilegio… sobre todo si acumulan saberes importantes para el grupo del que formaba parte… hecho natural, ya que en esos tiempos no existía el abecedario, las letras, ni la escritura y por lo tanto los libros y menos la imprenta ni los otros medios modernos… todos los cuales han y siguen contribuyendo a que las personas pudieran ir acumulado, conservar y transmitir a otros… y a los del futuro… los saberes que fueron adquiriendo en los progresos de sus conocimientos… fuera por experiencia personal o colectiva.

Por inercia, por costumbre y hasta servicios que prestaban… ese respeto a los ancianos persistió por largo tiempo en sociedades posteriores, en las ciudades Estado de Grecia y en el Imperio Romano, en el que mucho después los viejos formaron la institución del senado, precisamente porque lo integraban ya personas más que maduras… y en México, entre los aztecas, por ejemplo, el individuo de avanzada edad, llamado huehueteque, era objeto de gran aceptación y su presencia era importante en toda ceremonia familiar, religiosa y política.

Veamos ahora como en ese su tiempo globalizador neoliberal… tiempo en que ya no son necesarios, y menos indispensables por lo general, los saberes alcanzados por la experiencia individual… claro que existen excepciones… que confirman la regla… pues la realidad es que existen cientos, millares… millones de ancianos en el mundo… que ya son vistos como trastos viejos… y desechables igual que en los viejos tiempos… en que el hambre y la imperiosa necesidad de saciarla, de conseguir que comer para sobrevivencia del grupo… dictaba la ley de la vida… como tan cruda y brutalmente expone J. London en su narración.

Esos millones de ancianos… que en su mayoría fueron productores, hoy están sujetos al abandono, el hambre  y otras necesidades que entristecen sus últimos años y aceleran su muerte… situación provocada por la globalidad neoliberal… por los hombres… sean políticos, financieros o personas de negocios… cuyo poder de decisión a todos llega… impusieron la flexibilidad de las leyes aborales… que priva de sus derechos a los trabajadores… que con ello pierden sus conquistas de derechos… lo que junto con los recortes a los gastos sociales, las llamadas desregulaciones o ventas de bienes sociales… Estatales… denominados también privatizaciones… todas ellas disposiciones para no desalentar y así estimular a los inversionistas… de rebote condenan a los trabajadores a ser mano de obra barata… y a una futura vejez triste por precaria y desesperada.

Este ejemplo de los viejos para saber qué clase de sociedad es en la que se mueven, por mi experiencia dos veces milenaria, aseguro les dará el mismo resultado si se hacen la misma pregunta con las mujeres y los niños… ¿harán esa prueba? Ojalá que así sea, estimado lector de la presente.

Tenga la seguridad de mi sincero deseo de que Yahvé le conceda la gracia de ser sabio si es que lo intenta.

Esteban Martínez
APRO
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