“Hotel de Criminales”: lo difícil es salir / En la opinión de Luciano Campos

Luciano Campos / APRO / MX Político.- Este hotel del futuro opera en una contradicción total: su estructura es amplia y desvencijada, aunque, por dentro, está equipado con la más vanguardista tecnología hospitalaria para salvar, de inmediato, a los criminales que llegan a atenderse.

Se requiere de una rigurosa inscripción previa, con el pago de una exclusiva membresía, para ser atendido en esta sala de emergencias, en cualquier día del año y a cualquier hora del día. Y es manejado únicamente por dos personas.

Hotel de Criminales (Hotel Artemis, 2018) es una extraña cinta de acción que, por su corta duración, cercana a los 90 minutos, parece un cuento abreviado, que se alarga para exponer, entre apretujones, las historias de todas las personas que confluyen en una noche singular, donde el demonio decidirá su destino.

La enfermera (Jodie Foster) y su asistente Everest (Dave Bautista) se bastan para hacer que funcione este singular edificio lleno de quirófanos individuales, donde es fácil entrar, con la respectiva identificación, y de donde  es complicado salir. La ciudad de Los Angeles se encuentra en medio de un motín generalizado, donde los ciudadanos inconformes se han convertido en una turba feroz, como una marea humana, que arrasa todo a su paso.

En su debut como director, el guionista Drew Pearce crea una película oscura, de mujeres fatales y hombres sin rumbo, que están adentro de una historia que se parece mucho a un cómic: los tipos hablan como poetas de la desesperanza, saben que la muerte les acecha al finalizar el cigarrillo y se juegan la suerte echando una moneda al aire.

En medio de todo el caos emerge la figura digna, sólida, estricta de una enfermera sigilosa pero disciplinada como un sargento. Jodie Foster, avejentada y soberbia, se mueve en una nube de comicidad y tristeza. Como administradora del singular nosocomio tiene su propio drama personal, que la hace vivir con el corazón partido pero, aún con sus pesares, no se permite el lujo de tomarse un descanso, mientras le da asistencia a escoria humana que tiene recursos para sufragar este discretísimo búnker clínico.

Aunque la película se mantiene activa, con un permanente cruce de personajes y actividad incesante en esa noche de locura, muchas situaciones se mueven en medio del absurdo y dejan tantos agujeros que es imposible ignorarlos.

Parece que la apuesta es que la pretendida narrativa estilizada de Pearce, acapare toda la atención, apartándola de la endeble trama. El look es muy cercano a Shoot’Em Up (Davies, 2007), con el problema de que esta sí se presenta como una farsa de violencia pulp, muy diferente a la aspiración tarantinezca del claustrofóbico incidente del hostal.

Hotel de Criminales contiene una interesante y original premisa, con giros muy buenos, pero, al final, queda como el esqueleto de una película que pudo haber sido mucho mejor, en el caso de que los personajes hubieran tenido la oportunidad de evolucionar, si el guionista se hubiera esforzado más por establecer conexiones narrativas verosímiles.

El casting portentoso, que incluye, también, a Jeff Goldblum, Sofia Boutella, Brian Tyree Henry, Jenny Slate, Zachary Quinto, está muy por encima de toda la producción.
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