La foto vergorzante / En la opinión de Alejandro Gutierrez

Alejandro Gutiérrez / APRO / MX Político.- En la fotografía aparecen saludándose el rey emérito de España, Juan Carlos I y el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed Bin Salmán, en el gran premio de Fórmula 1 de Abu Dabi. Es el domingo 25 de noviembre, unos días después de que la CIA responsabilizara al heredero saudí de ordenar el asesinato del periodista Jamal Khashoggi en la embajada de su país en Turquía.

La conmoción internacional que persiste por la desaparición del periodista le da otro peso a esta imagen, al ser el viejo monarca el primer líder occidental en reunirse con el heredero saudí en un momento de máxima tensión por esas graves acusaciones.

Un espaldarazo o un limpiado de cara que deja mal parado a España.

Las autoridades turcas y la CIA han emitido, por separado, las conclusiones de sus investigaciones sobre el destino del periodista. En los dos casos coinciden que Khashoggi fue descuartizado y trasladado fuera de Turquía en bolsas mediante valija diplomática.

La operación incluyó que otro hombre de aspecto parecido a Khashoggi saliera del consulado vestido con las ropas del periodista y fuera grabado por cámaras de seguridad de la zona, como parte de la simulación que orquestó el autócrata saudí, según dichas investigaciones.

La agencia estadunidense también aseguró contar con una grabación en la que el heredero Mohamed Bin Salmán da instrucciones a su hermano menor Khalid, embajador saudí en Washington, de “silenciar a Khashoggi cuanto antes”.

Por esta razón, la mencionada imagen deja en una posición comprometida al rey Felipe VI y al gobierno de Pedro Sánchez, por más que la respuesta oficial tratara de restarle importancia y de presentar el saludo con el autócrata saudí como algo anecdótico.

¿Monarquía o república?

En España, no hay una encuesta pública reciente que permita medir la aceptación popular a la monarquía. El día 21, la edición del portal en español de The New York Times publicó un articulo de David Jiménez, escritor y exdirector del diario El Mundo, titulado “La monarquía española necesita un referéndum”, es decir, solo cuatro días antes de la polémica imagen del rey emérito con el heredero saudí.

En dicho artículo, recordaba que el Centro de Investigaciones Sociales (CIS), el organismo público encargado de medir el pulso social del país, dejó de preguntar sobre la monarquía en 2015, después que iniciaron los escándalos de Juan Carlos I y que le restó tanta popularidad.

Desde junio de 2014, su hijo el rey Felipe VI hace esfuerzos por cambiar la imagen de la monarquía en medio de los escándalos que se fueron acumulando (caso Nóos, las relaciones del rey emérito con la princesa Corinna y el supuesto cobro de comisiones), pero también es cada vez es más común que se levanten voces cuestionando la figura monárquica

En julio, ante la falta de datos sobre la monarquía, Podemos, el partido que lidera Pablo Iglesias, realizó una encuesta a nivel nacional sobre un posible referéndum, en la que 54% de los consultados se mostró a favor de celebrar una consulta sobre monarquía o república. Sólo un 16% asociaba monarquía con democracia.

El autor del texto sugiere la necesidad de convocar un referéndum sobre la monarquía española e invitar al rey a “aceptar el envite” lanzado desde 26 universidades públicas y desde al menos siete distritos y cinco municipios de Madrid.

A ésta se suma otra iniciativa de Podemos, que ha sido pedir en más de mil ayuntamientos la reprobación del rey.

Estas acciones a ojos de los defensores de la monarquía, son “un ataque al corazón del Estado español”, pero en opinión de Jiménez es un error. Escribe: “Harían bien en aceptar el envite: la monarquía necesita un referéndum para garantizar su continuidad a largo plazo y renovar su legitimidad democrática”.

Y recuerda que “lejos quedan los días en los que la monarquía española vivía un idilio casi perfecto con la ciudadanía, la familia real tenia una imagen impoluta y el debate sobre el modelo de Estado permanecía en la marginalidad política”.

Sin embargo, parte de ese idilio estuvo sostenido en concesiones hechas al viejo Juan Carlos I, como que “la prensa ocultó sus excesos, los políticos miraron para el otro lado y la élite económica le agasajó en busca de privilegios e influencia, creando un muro de protección tan cortesano como ficticio”.

Ante ello, Jiménez defiende que Felipe VI necesita justo lo contrario: “Abrir la institución a la calle, huir del hermetismo que promueve su entorno más conservador y reanudar el impulso reformista de sus comienzos, abrazando incluso la idea de que al final su futuro sea decidido en un referéndum”.

Las reacciones

La foto generó duras críticas de Unidos Podemos, de Izquierda Unida y de Ciudadanos, que lamentaron el gesto de quien fuera jefe de Estado.

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias aseguró que España no necesita una monarquía que saluda “al responsable de un asesinato execrable” y consideró que el país es suficientemente maduro para que sus ciudadanos decidan a su jefe de Estado y que este no se elija “por fecundación”.

Recordó que el rey emérito nunca dejó de ser “un franquista convencido” y pese a que en la transición fue una garantía para evitar el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 (23-F), hoy ese modelo está caduco.

A su vez, el secretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, comentó que “no era el momento de que se produjera ese encuentro ni de hacerse esa foto”.

El coordinador federal de IU, Alberto Garzón, también expresó su rechazo en las redes sociales. “Las amistades de los borbones son un fiel reflejo de una época que tiene que acabar. La monarquía española es un problema no sólo para el pueblo español, como demuestra esta fotografía. No es una simple foto: es un símbolo”, escribió.

La Casa del Rey de España afirmó que el saludo entre Juan Carlos I y el príncipe heredero saudí, fue “estrictamente protocolario, sin ninguna reunión previa, ni posterior, y sin trascendencia institucional”, informaron fuentes del Palacio de la Zarzuela.

Se explicó también que el saludo tuvo lugar “en el ámbito de un viaje privado” y que desde que dejó de ser jefe de Estado en junio de 2014, Juan Carlos I acude todos los años invitado al gran premio de la Fórmula 1 a los Emiratos Árabes Unidos.

La respuesta del gobierno de Sánchez fue incluso cantinflesca. La portavoz del gobierno, la también ministra de Educación, Isabel Celaá, dijo que “en el gobierno no hemos tratado eso” y señaló que “el jefe del Estado tiene suficiente autoridad y prestigio” para tomar esa decisión.

Los periodistas que la entrevistaban le cuestionaron que Juan Carlos había dejado de ser jefe de Estado, la ministra añadió que no había visto la fotografía y que le tienen “el respeto al rey emérito que se merece. Y nada más”, añadió.

Las relaciones de amistad del rey Juan Carlos y la monarquía saudí son muy antiguas y ampliamente conocidas. De hecho, la periodista Ana Romero, autora de dos libros sobre la monarquía española y especialista en el tema señala en sus publicaciones que el rey emérito le dispensaban el tratamiento de “hermano”, primero con el difunto rey Fahd bin Abdulaziz Al Saud y luego con su sucesor en el trono, el rey Salman bin Abdulaziz.

La prensa española, como el diario digital Público recordaba que, en 1973, en plena crisis del petróleo, Juan Carlos pidió ayuda a su “hermano”, el entonces principal Fahd, lo que garantizó el suministro de petróleo a España.

En 1977, el mismo monarca árabe otorgó un “préstamo” de 100 millones de dólares que aparentemente pidió Juan Carlos “para consolidar la democracia y la monarquía” española, señala el medio, o bien agasajaba al rey español con lujosos regalos.

Estos vínculos han permitido que el rey emérito ayude en innumerables ocasiones a que las empresas españolas consiguieran ventajosos acuerdos comerciales y jugosos contratos en territorio saudí, como el que consiguió un consorcio de sociedades españolas para construir el tren de alta velocidad (AVE) entre La Meca y Medina.

Por todo ello, la polémica fotografía entre Juan Carlos y el heredero saudí permite preguntas, si fue un favor para mostrar un respaldo pública a Mohamed Bin Salmán, si se trató de un encuentro casual o si España está pagando los muchos apoyos que ha recibido de Arabia Saudí.
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