Los pendientes legislativos para la agenda de Mayer / En la opinión de Judith Amador

Judith Amador / APRO / MX Político.- Una sensación de insatisfacción o mal sabor dejó la designación del titular de la Comisión de Cultura y Cinematografía de la Cámara de Diputados, luego de que el partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) la cediera al Partido Encuentro Social (PES) y la recuperara en una negociación política para nombrar como su presidente al ahora diputado Sergio Mayer.

Ya se preveía la llegada del actor, pues fue el único de los diputados de Morena que expresó públicamente su interés en dicha comisión. Sólo que su partido la entregó inicialmente al PES, su aliado en las pasadas elecciones. Fue la protesta de una parte de la comunidad artística y cultural, que hizo una petición en la plataforma change.org, lo que determinó que Morena reconsiderará para darle el encargo a Mayer.

Hubo nuevas protestas y se dio pie a una comparación porque el diputado pesista que encabezaría la comisión, Ricardo de la Peña Marshall, historiador y cronista de la ciudad de Villahermosa, Tabasco, argumentó tener mejor perfil que el actor y exintegrante del grupo musical Garibaldi.

Las primeras pifias de Mayer, ya como titular de la comisión, provocaron que otro grupo de la comunidad cultural pidiera se le revocara el cargo: faltas de ortografía al celebrar su designación a través del Twitter, llamar librería a la Sala de Lectura Karen Buchwald en la Biblioteca Nacional Fred W Smith, en Washington. Y decir, sin empacho, que no necesita ser Sócrates para encabezar la comisión.

Frente al trabajo legislativo que deberá asumir, pueden resultar nimiedades, anécdotas, pero no dejan de ser descuidos que deberían de alertarlo en el uso de las redes sociales, pues no perdonan. Frecuentemente este tipo de deslices ocupan más espacios en los medios de comunicación que las propuestas reales.

El debutante legislador tiene el reto casi inmediato de promover entre sus correligionarios un buen presupuesto para el 2019 para el nuevo sector cultural (nacido con la Secretaría de Cultura), que por primera vez tendrá sus propios recursos y no dependerá para su asignación y ejercicio de la Secretaría de Educación Pública.

Carlos A. Lara, especialista en temas culturales, doctor en Derecho de la Cultura, y autor del texto “Las cuentas del Poder Legislativo: el ruido que no cesa” en el libro “1988-2012. Cultura y transición”, que coordina con Eduardo Cruz Vázquez, presenta en su blogspot “Los anteojos de Baskerville”, un breve resumen de los trabajos realizados por la Comisión de Cultura, creada en 1988 durante la LIV Legislatura

Se puede decir que las primeras comisiones se dedicaron más a la realización de seminarios, foros y mesas de reflexión que propiamente a impulsar leyes, hasta la presidencia de la actriz María Rojo, en el periodo 1997-2000, quien presentó la primera iniciativa sobre el derecho de acceso a la cultura. Impulsó asimismo reformas a la Ley de Cinematografía.

Durante décadas se habló de la necesidad de una ley para la cultura, que diera un ordenamiento jurídico al ahora desaparecido Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta). El primer proyecto de Ley General de Cultura se presentó en el periodo 2000-2003, presidido por el priista José Manuel Correa Ceseña.

La comisión de 2006-2009, cuyo presidente fue el perredista Emilio Ulloa, logró la reforma al artículo 4º constitucional para establecer el derecho de acceso a la cultura. Fue el primer paso de la Reforma Cultural, que a decir de Lara concluyó en el periodo 2015-2018, encabezado por el panista Santiago Taboada al aprobarse la creación de la Secretaría de Cultura (SC) en 2015, que sustituyó al Conaculta, y posteriormente la Ley General de Cultura y Derechos Culturales, procesos muy controvertidos en su momento.

Para el especialista no importa el perfil de Mayer ni el que De la Peña Marshall (quien queda como miembro de la comisión) sea historiador, pues en su opinión los trabajos más fuertes de la Comisión de Cultura y Cinematografía se hicieron con la fundación de la SC y la ley citada. Dice además que hay un marco jurídico al cual se puede apelar desde el sector judicial para el pleno ejercicio de los derechos culturales.

Otros especialistas, en cambio, que pueden leerse en el libro ¡Es la reforma cultural, Presidente!, coordinado también por Cruz Vázquez, y publicado por el Grupo de Reflexión en Economía y Cultura (Grecu) y Editarte, plantean que todavía hay bastante por hacer en el legislativo; por ejemplo, la seguridad social para los artistas y creadores, una ley para la protección de los derechos colectivos de los artistas populares, una defensa de los derechos de autor en los medios electrónicos e internet, mejorar la Ley de Cultura y Derechos Culturales, que también dejó un mal sabor de boca en su momento. Y una reforma fiscal especial para impulsar la actividad cultural y las industrias culturales como el cine.

Mayer, que hasta ahora sólo ha sido noticia por sus desatinos y su elegancia en el vestir, tendrá que trabajar para elaborar su agenda legislativa y sacar en tres años varios pendientes legislativos.
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