“SOLIDARIDAD” / En opinión de Esteban Martínez  

Redacción MXPolítico.-Mi estimado Juan D. Lecturas: servidor está con usted en eso de su perplejidad y también vergüenza de que por siglos y siglos, la Iglesia haya rechazado que los animales no tenían alma, y pero aún, que viera con malos ojos a los que tal cosa creían, y los considerara como pecadores, como herejes merecedores de los más severos castigos y hasta de la muerte, ya que el poseer alma era un don especial de Dios a las humanas criaturas, las únicas creadas a su imagen y semejanza.

Es de lamentar que la Iglesia no viera claro y rehusara explicarse el que el primitivo cazador, los pueblos pastores y los primitivos grupos agrícolas de manera instintiva sintieran que existía una cierta afinidad entre ellos y los animales, por lo que desarrollaron respeto por los mismos, sentimiento que cristalizó en el llamado animismo, esto es, en un conjunto de ideas de que los animales y todo objeto de la naturaleza tiene un espíritu o alma, bases de la religión… y de la magia, es decir, un variado conjunto de ideas tenidas por evidentes, de que existen poderes ocultos en la naturaleza que pueden ser invocados por medio de palabras secretas y rituales específicos; de ahí sus cantos y danzas propiciatorias para que los animales le fueran benévolos, propicios y se dejaran cazar, y otros ritos en los que les agradecían el que les hubieran permitido cazarlos o perdón por haberlos matado ¿por bondad natural del hombre?, puede, más para servidor, lo seguro es, como deducen estudiosos del tema, por miedo a que el espíritu o alma del animal muerto quisiera vengarse de los autores y beneficiados con su muerte.

Sí, fue lamentable que la Iglesia, llevada por su celo de defender la fe, no se diera cuenta que ese mismo celo la hizo caer en serias contradicciones, como usted, mi estimado, señaló en su carta a este buzón, mismas que la llevaron a ver con malos ojos a fervientes católicos, como su citado jesuita, el padre Teilhard de Chardin; contradicciones que han sido aprovechadas por sus opositores no únicamente, sino también por seguros y fieles católicos en busca de la verdad.

Pero hay otro ejemplo paradigmático, mi estimado, que usted olvidó: el de Francisco de Asís; este santo y la misma orden de religiosos que creó, la de los franciscanos, en algunos momentos y circunstancias, también fueron vistos con sospechas de ser heréticos, lo que no impidió a Francisco ser uno de los santos de mayor influencia sobre la Iglesia de su tiempo con su pensamiento, palabras y obras, que tanto necesitaba para no ir hundiéndose más en la corrupción en que se estaba cayendo dicha institución, como lo demuestra que lo hiciera santo dos años después de su muerte ocurrida en el año 1226.

Recordemos algunas de sus decisiones; según estudiosos de su vida se tomó en serio, siendo de familia crica, el ser pobre, que son, según Cristo, con los que Dios Padre está, y ser también el hermano pobre de toda criatura y de todo lo creado por Dios y prodigó tanta solicitud y fraterna comprensión en todos, tanto caridad en el más alto sentido de la palabra en su trato con las personas, animales y de todo lo creado por Dios; como religioso, insisten biógrafos de San Francisco, su vida fue la práctica de un ideal positivo de la religión, abierto al amor; de un amor basado en la alegría, pues no fue un anacoreta, uno de esos creyentes que se retiraban al desierto para dedicarse a la oración y la penitencia; ni tampoco fue de esos monjes que renunciaban del mundo y entraban al monasterio para mejor servir a Dios, sino que prefirió servir a con una relación de caridad y amor al mundo entro, con lo que revolucionó la sociedad de su tiempo y al abrir a la espiritualidad cristiana a la cultura laica caballeresca de los trovadores y, sobre todo, al folclor campesino con sus animales y el universo material, con lo que liberó a su sociedad de no pocas de las prohibiciones que la cultura clerical había impuesto a la cultura tradicional. Sí eso fue un retorno a las fuentes, pero igualmente, renovación y progreso, según estudioso del tema, de ahí que Francisco de Asís, sea un protagonista de la historia y uno de los guías de la humanidad.

El de la firma, me estimado Juan D. Lecturas, piensa que creyentes y no creyentes, debemos pedir a Francisco de Asís que a las personas ecolofóbicas las convierta en ecolófilas (¿existen esas palabras en castellano?) para que no se rompa el equilibrio en la naturaleza, indispensable para la vida en este planeta Tierra. ¿Nos hará el milagro?

 

Deseándole una larga y feliz existencia.

Autor:Esteban Martínez

 

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