Comecso y la agenda nacional/ En la opinión de Marta Lamas

Por Marta Lamas/ Proceso

Aunque a estas alturas de la vida, y en el contexto de los nuevos desafíos sociales, cada vez son más las personas dedicadas a las ciencias sociales que desean que el conocimiento que producen sea conocido, discutido y retomado, en pocas ocasiones esta aspiración se plantea con la claridad que se hizo en el VI Congreso Nacional de Ciencias Sociales.

Organizado por el Consejo Mexicano de Ciencias Sociales (Comecso), y con el apoyo de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y El Colegio de San Luis, dicho evento académico se llevó a cabo la semana del 19 al 23 de marzo en la bella y tranquila ciudad potosina. El doctor Jorge Cadena Roa, actual secretario ejecutivo de Comecso, dio un discurso muy comprometido, que trataré de glosar, pues fue una intervención de gran relevancia en este momento político.

Cadena Roa explicó que el comité científico de Comecso decidió que su máximo evento científico (el Congreso Nacional de Ciencias Sociales), además de presentar resultados de investigaciones y de debatir entre pares, como se hace regularmente, aprovechara este año de elecciones la oportunidad para dirigirse a los candidatos, a los partidos políticos y a los electores.

Este académico recordó que muchos resultados de las investigaciones en ciencias sociales son diagnósticos acerca de los problemas del país y que suelen incluir propuestas de solución, por lo que ameritan ser conocidos fuera de los espacios académicos. Por ello acordó titular a este VI Congreso Nacional “Las ciencias sociales y la agenda nacional”, y así subrayar que las ciencias sociales contribuyen a construir la agenda nacional, identificando problemas, precisando diagnósticos, presentando conocimientos nuevos, proponiendo soluciones y realizando evaluaciones.

Cadena Roa señaló que es indispensable poner los resultados de investigación de los científicos sociales al servicio de los tomadores de decisiones en las organizaciones civiles, en el sector público y en el privado. “Hay que alentar a quienes tienen que tomar decisiones a que lo hagan a partir de conocimientos y de recomendaciones basadas en evidencias recogidas con fundamento teórico y escrúpulo metodológico”.

Aunque todavía hay quienes se preguntan si la utilidad social es una amenaza para el trabajo científico, pues consideran que responder a la demanda social supone correr el riesgo de desviar las exigencias del rigor metodológico hacia el servicio de finalidades ajenas a la búsqueda científica, Cadena Roa expresó que el trabajo científico puede conservar su rigor y, al mismo tiempo, servir para orientar las decisiones políticas.

Ante el beneplácito de los asistentes por sus palabras, tal parece que hoy son más los científicos sociales que coinciden en ver a las ciencias sociales orientadas a tener aplicación, a resolver problemas, a diseñar formas de intervención social, política y cultural y, sobre todo, a alimentar procesos de toma de decisiones basados en conocimiento.

No es la primera vez que se dice que el análisis de problemas que nos afectan requiere del debate fundamentado en el conocimiento. Sin embargo, el giro en el discurso de Cadena Roa fue un poco más lejos. Por un lado, subrayó que es necesario que las ciencias sociales generen investigación que se traduzca en resultados y productos que mejoren la calidad de la vida, el funcionamiento de las instituciones, la efectividad del sistema de impartición de justicia, en fin, los muchos desafíos tremendos que hoy enfrentamos.  Resulta estimulante escuchar a un académico declarar: “quisiéramos que los resultados de nuestros trabajos tengan consecuencias prácticas”.

Por otro lado, también hizo una crítica sutil: “Tenemos la aspiración de que lo que aprendemos y sabemos tengan consecuencias sobre lo que hacemos. Es muy fácil decirlo, y sería sorprendente que alguien estuviera en contra de una aspiración semejante, que alguien no quiera que lo que sabemos oriente las decisiones públicas y privadas. Sin embargo, debemos reconocer que México es un país en el que muchas veces saber algo no sirve de gran cosa, y los ejemplos seguramente los conocen. Hay cantidad de cosas que sabemos y parece que no se conocen”.

Su planteamiento de que el conocimiento científico sea puesto en la base de la toma de decisiones es indiscutiblemente necesario, pues nuestra realidad nacional ha ido en otra dirección, ya que las decisiones políticas no suelen nutrirse de conocimiento y debate.

Comecso fue creada en 1977; desde hace 40 años ha organizado y promovido actividades académicas, así como fortalecido redes de investigación en todo el país con investigadores de otras naciones. En su Comité Directivo participan representantes de 13 universidades mexicanas, y cuenta con 86 instituciones asociadas.

Ya es hora de que la propuesta que hace Comecso sea tomada en cuenta en los procesos deliberativos y políticos. En ese sentido, Cadena Roa acierta al señalar que, al reto de aumentar el número, la frecuencia y la intensidad de las interacciones dentro y entre las ciencias sociales, Comecso debe sumar otro: “aumentar las interacciones entre la academia, la sociedad, el gobierno y la empresa a fin de crear esas sinergias y círculos virtuosos que hoy están ausentes”.

Este análisis se publicó el 1 de abril de 2018 en la edición 2161 de la revista Proceso

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